Historia de la serigrafía.

Serigrafía es una técnica muy antigua y versátil de reproducción de imágenes cuyo principio es el uso de una máscara (esténcil) para bloquear el escoamiento de tinta por las áreas que no se deben imprimir. La reproducción de imágenes por el uso de esténciles es conocida desde hace los tiempos más remotos.
Encontramos registros de su utilización en la decoración de las tumbas egipcias, en artefactos griegos y en placas de señalización en el Imperio Romano. A partir del siglo III, en la China , la técnica de esténciles fue perfeccionada con el uso de la tela de seda como soporte para el imagen – de ahí viene el nombre silk utilizado por los anglo-saxones cuando refieren a tal proceso. En la Edad mediana, se pintaba con betún la imagen negativa sobre una tela. Después del secado, se utilizaba un cepillo para forzar la tinta a pasar por las áreas abiertas de la supuesta matriz.
Esta técnica era usada para la fabricación de banderas y uniformes militares, identificándolos, por ejemplo, con la Cruz de los Cruzados. En el siglo XIX, en el Japón, las telas de seda pasaran a ser tensadas, fijados en cuadros de madera y el esténcil grabado con cera de abeja. Esa evolución permitió la reproducción de imágenes con detalles intrincados.
A partir del siglo XX, varias innovaciones técnicas fueron incorporadas: el cepillo fue sustituido por una manigueta (espátula) de goma, se introduzco el proceso fotográfico para el grabado de la matriz, se amplió la relación de materiales disponibles y la seda fue sustituida por telas sintéticas cada vez más avanzados y precisas. Con el desarrollo de nuevos tipos de emulsiones, el proceso de grabación atingió niveles de definición y resolución cada vez mayores. Se crió varios tipos de cuadros, nuevas tintas y equipos automáticos de impresión y limpieza.
Así, todo ese avanzo tecnológico propició la creación de diversas aplicaciones. Hoy, existen grandes mercados en las áreas electrónica, cerámica, automovilística, de comunicaciones, vidrios y tantas otras. Industrias que tradicionalmente siempre usaran las impresiones serigráficas están cada vez más desarrolladas y especializadas como, por ejemplo, la industria textil. Por su versatilidad, la serigrafía continua a se desarrollar, aliada a los nuevos procesos y materiales que aparecen a cada día.
Para aquellos que entienden sus principios y poseen creatividad e iniciativa, las posibilidades de aplicaciones son infinitas.

Fuente: agabe.com

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